EL PLOMO: “No volverá tu nombre desde el tiempo subterráneo”

El ‘Plomo’.

Santuario, panteón de cóndores y príncipes.

No volverá tu nombre andino desde el arrecife de la aurora humana del valle que riegas. ¿Habrá sonado como el chiflón de los dedos del cóndor cuando flota sobre la espuma de tu cabecera de hielo y roca?

¿o como el murmullo de las vertientes plateadas que horadan como venas abiertas tu ancho regazo de espolones de piedra?

¿o como el retumbar seco y resquebrajado del peñasco de laja que tumbando sortea el despeñadero?

¿o como la voz ahogada y susurrona del hermano domador de guanacos tutelares?

No volverá tu nombre desde el tiempo subterráneo.

Las líneas anteriores evocan algunos pasajes de “Alturas de Machu Pichu”, de Neruda, en su Canto General. Algunas frases son textuales y las expongo aquí para apoyarme en la fuerza elocuente de su voz cuando dice “no volverás”.


Afirmándome en sus sentencias, y a propósito del “Niño del Plomo” —también conocido como la momia del cerro El Plomo, que hace más de 500 años fue enterrado vivo en la cumbre a unos 5.400 metros de altura como ofrenda al dios inca Inti (sol) — una pregunta cae de cajón: ¿cuál fue el nombre original que le dieron quienes lo erigieron como Apu (guardián en quechua) del valle de Santiago?

Como los Incas no desarrollaron un sistema de escritura, no es posible saberlo. De ahí el “no volverás del tiempo subterráneo”. Por otro lado, los conquistadores españoles, que conservaron gran parte de la toponimia que había antes de su llegada al valle del Mapocho (Vitacura, Ñuñoa, Mapocho, Maipo, y un largo etc.), excepcionalmente no registraron el nombre incaico de este cerro, a pesar de que su existencia en la ciudad del valle del Mapocho se desenvolvió, en gran medida, ante la presencia sideral de este gran macizo andino.


Los incas tenían buenas razones y motivos para no ser muy entusiastas al respecto. Al pasar el dato a los allegados europeos, ponían en riesgo de usurpación y sacrilegio al lugar donde se encontraba su templo en altura y sus tesoros más sagrados.

Por supuesto, es posible hurgar en los archivos de los primeros años de conquista española, apostando por encontrar algún pasaje escrito que por accidente haya dejado impreso su nombre. Sin embargo, de acuerdo a diversas entrevistas que he realizado a los expertos del Museo de Historia Natural de Chile, se ha intentado dar con el nombre al menos durante los últimos 40 años, bajo diversas formas, estrategias y proyectos. Pero con ninguno de esos intentos se llegó a destino.

Por eso, quiero proponer aquí un par de “rutas” alternativas que tal vez nos acerquen al nombre original. Y en el peor de los casos, incluso con solo intentar alguna de estas vías, habremos ganado mayor conocimiento sobre la historia de esta gran escultura natural.


Una primera propuesta es investigar la estructura de los nombres en quechua que los incas le dieron a otras montañas sagradas, en otras latitudes. Existe un número grande de “Apus” que han preservado su nombre original hasta nuestros días, especialmente en Perú. A modo de ejemplo, si la toponimia incaica de las montañas sagradas evocara algún elemento de la morfología, podríamos conjeturar nombres plausibles a partir de la redondez y la blancura del Plomo. Alternativamente, si los nombres hubiesen tenido origen en leyendas, el ejercicio se volvería más arduo, pero no imposible. Habría, en ese caso, que recurrir a las fuentes escritas describiendo las costumbres e historias locales de los pueblos aborígenes de la cuenca del Mapocho, y las hay.

Otra vía de apertura hacia un mayor conocimiento, es explorar la hipótesis de que el nombre originario no haya sido incaico sino picunche, o perteneciente a las voces de algún pueblo originario anterior. El Llullaillaco, por ejemplo, que tiene en su cráter cimero el enterratorio incaico más alto del mundo (a 6.770 metros de altitud), viene de la voz aimara que significa ‘agua caliente’ (lloclla: caliente + yacu: agua). Una pregunta natural que emana de este último hecho es, si el nombre es reciente (en cuyo caso nos encontraríamos de nuevo ante una historia de desaparición del nombre original, semejante a la del Plomo) o anterior al período de conquista a los aimaras. En este caso, contaríamos con evidencia de que los incas habrían respetado y mantenido el nombre original de las montañas sagradas de los aimaras. Y ello sugeriría, por ejemplo, que la búsqueda del nombre originario de El Plomo podría partir por analizar la estructura toponímica de las montañas con el dialecto del pueblo Picunche o del Mapudungún, directamente. 

Y hay una pregunta incluso más simple y directa: ¿cuál es el primer registro escrito que incluye el nombre El Plomo? La invitación a participar de esta historia queda hecha a todos los que somos hijos o amantes del valle del cual El Plomo es el señor indiscutido. Al conocer más de él, sabremos más de nosotros mismos.

Paulo Cox

Paulo Cox @paulocox_andeshandbook es creador, fundador y actual presidente de la Sociedad Geográfica de Documentación Andina – Andeshandbook

Paulo Cox, julio 2019. @paulocox_andeshandbook  

paulocox_andeshandbook

Highlife: Caminantes del cielo - Volar en una pulgada - Volar caminando - Highlife: caminando en el cielo

“Es lo más cercano a volar caminando. Es como estar volando, mientras que estás caminando en una cinta de una pulgada que se hace tan mínima”, dice Manu Cancino, creador de Highlife Chile.

No es extraño ver a jóvenes haciendo proezas en una delgada cinta en parques y plazas de todo Chile. Ahora, distinto es cuando hablamos de las mismas proezas a más de 30 metros de altura. Es el highline, una disciplina que ha ganado adeptos en Chile, y que hoy cuenta con capacitaciones, encuentros, clubes y prepara competencias a nivel nacional. 

“El highline, en un principio, puede ser equilibrio en una cinta entre dos puntos a mucha altura, con todas las seguridades correspondientes. Pero, en otros puntos, va siendo más enriquecedor todavía” , dice el creador de Highlife Chile, Manuel Cancino.

Manu comenta que, inicialmente, a las personas les preocupa practicar esta disciplina debido a la altura y a la seguridad, pero esto ha ido cambiando gracias a que algunas comunidades le han entregado su apoyo. “Bueno, generalmente la gente que está afuera piensa que estás loco o qué estás haciendo algo inseguro. Pero, cuando lo haces de forma responsable y con buena formación, te apoyan”, explica.

Para practicarse, el highline debe cumplir con una serie de requisitos para que sea seguro como por ejemplo, considerar el punto climático, ya que el exceso de viento puede ser perjudicial para el desarrollo de este deporte. Además, al momento de fijar la cinta se deben tener cuidados especiales ya sea para los amarres naturales en árboles o rocas, o para los artificiales, donde se utiliza una serie de pernos de anclaje.

Una vez termina el proceso de fijación de ambas líneas, main y backup, se puede realizar esta actividad de forma segura. Para fijarlas se debe pasar una cuerda mediante dron, lanzamiento o a pulso, para luego usarla de guía y así ubicar la cinta donde se realizará el deporte.

La práctica de este puede ayudar tanto en lo físico como en lo mental a los deportistas que lo realizan. “Tiene muchos beneficios neuropsicológicos: meditación, enfoque, constancia, disciplina y muchos otros valores que te va entregando. También deberás enfrentar tus miedos y superar esos miedos te dará una lección de vida”, explica Manuel.

En Chile, esta disciplina comenzó alrededor del año 2005, cuando se abrió la primera vía en el sur del país. Luego de eso, se guardó silencio hasta 2012, pero gracias al impulso de Bosque Mágico, el Arrayán y las actividades que aquí se realizaban, el highline resurgió. La consolidación de clubes y, posteriormente, de la FESLACH (Federación de Slackline de Chile) ayudaron a profesionalizar aún más este deporte. De esta forma la cantidad de personas que practicaban highline fue creciendo, mientras se aumentaban las vías para poder recorrer. 

El crecimiento que ha tenido se explica, entre otras condiciones, a las cualidades que tiene Chile para realizar el highline.  Esto porque encuentras distintos relieves y variados entornos para poder levantar las vías. “Chile tiene distintos contextos, distintas rocas y ambientes. Es el mejor país para hacer highline. Por eso, es muchos países en uno”, dice Manu.

Pero todo se consolidó con el primer Buitreras, un evento que permitió dar inicio al trabajo que se realizaría más adelante. Esto porque sería el primer evento donde el highline marcaría  presencia en masa, permitiendo que se abrieran múltiples vías.

“Eso nos ayudó mucho como deporte para poder amplificar la visión. Después del evento todos empezamos a hacer muchos más proyectos y ahora contamos con 8 o 10 encuentros a lo largo de todo Chile. De esos 8 o 10, 5 o 6 los organizo yo como Highlife Chile”, cuenta Manu.

Desde entonces se dedicó a hacer ciclos de iniciación en Santiago y a facilitar la compra de implementos para realizar este deporte en regiones, percatandose de que tenía contacto con gente a lo largo todo el país. Así fue como comenzó a contactarlos y planear la primera gira que daría como resultado, Highlife Chile.

“Highlife es, yo creo, una vida haciendo highline. Por eso se llama highlife. La idea es que que tu base de vida sea llevar esta cultura del highline, del equilibrio en altura, no solamente como una práctica sino como un estilo de vida; y Chile porque estamos en este país. Y Highlife Chile, es más Highlife Chile cuando recorre Chile”, dice.

Con el nacimiento de los ciclos itinerantes de iniciación, Highlife Chile comienza a recorrer el país encontrándose con los distintos grupos a los que les habían vendido artículos para practicar el deporte.

“Me contacté con la gente de Arica y me fui para allá para empezar con un programa entre Arica, Iquique, Valle del Elqui, Talca y Cochrane. Viajo a todos estos lugares en un programa de tres meses, que también pasó por los distintos festivales, generando la apertura nacional de highline de una forma mucho más conectada. Así nace, desde querer hacer ciclos itinerantes para que no se centralizara en Santiago, para que se abriera. Así comienza la gira en su primer punto, en 2018”, recuerda su fundador.

“En su segundo punto, 2019, se vuelve a todos esos lugares donde hice los ciclos, pero ya no a hacer ciclos, sino a hacer encuentros. Dentro de los encuentros hay más profesionalismo porque va a haber más gente que quiera caminar por esas vías, que son los que se prepararon hace un año, y también hay nueva gente que va a querer ingresar, que no va a ingresar por un ciclo sino que va a ingresar en un encuentro”, dice.

Estos proyectos llevaron a que Manu recorriera gran parte del país y se empapara de la cultura de cada sector que visitaba. Y mientras alistaba nuevas vías, siempre buscando la mayor seguridad posible, logró compenetrarse con los grupos que lo acompañaban.

“Si hubiera ido a Arica solo, nunca hubiera conocido bien el lugar porque era un altiplano. En un altiplano, si doblas a la izquierda en vez de doblar a la derecha, terminas 100 metros más allá de donde deberías estar. Se pone peligroso porque también hay invierno boliviano. Te pierdes, no hay GPS, no hay red, no hay nada. Con esta gente local nos fuimos afianzando, haciendo un trabajo colaborativo y me empezaron a mostrar lugares que conocían, y ahí fuimos viendo el contexto ambiental de los lugares”, cuenta.

La fuerza de estos paisajes y la variedad de las personas que fue conociendo, lo inspiró a seguir y a llegar hasta el final del camino, llevándolo a realizar el highline más austral del mundo.

“Creo que, mientras más majestuoso sea el entorno, más te motiva a seguir caminando. Me acuerdo que en la Patagonia teníamos una cinta de 100 metros y me caí a los 50 por el viento. Volví a la cinta arriba, visualicé a mi izquierda, vi el glaciar y arriba un ventisquero del que caían tres cascadas como de 100 metros cada una. Te llena de orgullo el país donde estás y te da ese sentimiento de no querer tenerlo solo para ti. Y aunque no quieres ser egoísta con ese lugar, tampoco quieres que llegue más gente a impactarlo. Lo conozco contigo, con el respeto que merece, para juntos conocerlo de forma respetuosa”, reflexiona.

Con estas experiencias, Manu quiere armar un libro y un documental donde se describa los distintos lugares que ha podido visitar en sus viajes. Si bien, dice que no hay una vía mejor que otra, y que cada espacio que lo recibió tiene sus propias características, busca destacar las más increíbles.

“Con el equipo de Highlife Chile, y con el equipo audiovisual también, estamos tratando de hacer un libro con fotos y descripciones. También un documental de los distintos lugares de Chile donde podemos generar este deporte, los más vistosos por así decirlo”, explica.

¿El objetivo? dar a conocer el highline en Chile y lograr dejar un registro sobre el trabajo que se está haciendo por este deporte, además de integrar las historias y anécdotas que han sucedido en las giras.

“Es un legado que traspasa el tiempo, que no solo dura días sino que perdura en el tiempo; uno que cuenta un poco la historia de lo que está pasando hoy y sobre dónde se está haciendo. Y para quienes no puedan acudir a los eventos, se transforma en algo que pueden ver cuando quieran”, concluye Manu.

Recuadros

Eclipse en Highline

Dentro de los proyectos que ha comandado con distintos clubes, Manu recuerda la oportunidad que tuvieron junto a Elquiline, de hacer highline durante el eclipse total de sol que se vivió en Chile. Luego de casi tres días buscando el lugar adecuado, y tres días más montando la vía que usarían, dieron partida a este proyecto que nació desde la plena autogestión y compañerismo entre los clubes que apoyaron la idea.

“Estuvo majestuoso, surrealista, mágico, onírico, indescriptible con palabras. Porque  no solamente es un eclipse visual, sino que es un eclipse energético, que te genera mucha energía, desde afuera hacia adentro y desde adentro hacia afuera”, dice Manu. 

Itinerario gira 2018

"Antü ñi fotüm tour"

(Hijo del sol en mapudungun)

Gira de highline por Chile 2018

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  • •Festival highline Buitreras 

 7ma región Maule.

Potrero grande.

Diciembre 6-13.

Vías de highline desde 50 metros hasta 200 metros de largo.

Organizó: Cinta floja.

  • •Trufulfest

Diciembre.

9na región Araucanía.

Melipeuco, Salto Truful Truful.

Apertura vía "Inti Naruntu Rupahue".

Largo 55 metros largo/15 metros de altura.

Responsables apertura: Karol Rice (costaline), Manu Cancino (costaline/Highlife Chile), José Pedro Silva(Cuartahigh) y Rubén Valverde (cuartahigh).

  • •Pelancura

San Antonio, 5ta Región de Valparaíso.

Sesión entrenamiento de highline con club Costaline.

Vía "Mutrico"(rompeolas) 160 metros largo/30 metros de altura.

  • •Arica 

15va Región Arica y Parinacota.

Producción Ciclo de iniciación y apertura de vías: Timalchaca y Vía "río en el cielo".

Largo  60 metros/altura 30 metros.

Responsables apertura: Paulo Noya(slackline arica), Daygoro Bless (slackline arica), Maxi Abarca (cinta floja) y Manu Cancino (Highlife Chile).

-Cuevas de Anzota

Vía "siempre ariqueño" 30 metros/10 metros de altura.

Responsables apertura: Paulo Noya(slackline Arica), Daygoro Núñez (slackline Arica), Maxi Abarca (cinta floja),  Manu Cancino (Highlife Chile) y Patricio Cortés (slackline Arica).

  • •Valle del Elqui 

4ta Región de Coquimbo.

Apertura vía "Lo que el viento se llevó" 85 metros largo/ 20 metros altura.

Responsables apertura: Manu Cancino (Highlife chile), Carlos Jofre Rivera (elquiline), José Pedro Silva (Cuartahigh) y Diego Undurraga (Cuartahigh)

  • •Encuentro CuartaHigh 

La herradura, 4ta Región de  Coquimbo.

Encuentro con 5 vías de highline desde 50 metros hasta 120 metros.

Organizó Cuartahigh.

  • •Glaciar Calluqueo

 Cochrane, 11va Región de Aysén.

Apertura vía "espíritus del glaciar", 105 metros largo/ 30 altura.

Responsables apertura: Claudio Rey (turismo tres mil), Franco Trinidad (turismo tres mil) y Manu Cancino (Highlife Chile).

  • •Valle los Cóndores

San Clemente, 7ma Region del Maule.

Activación vías de highline en sector el grillete.

Responsables: Guillermo rojas (slackline talca), Juan Olave (slackline talca), Manu Cancino (Highlife chile), Antonia Karelović  y Lucas Ortega.

 

 
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